No es un misterio para nadie que por los años 80 en el cine hollywoodense corría la moda de las películas de tipos muy musculosos haciendo de malos y buenos. A la hora de elegir el protagonista (dependiendo de que tan bien se quisiera que se entendieran las palabras que salían de las bocas de los mismos) las dos primeras opciones eran:
Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone
Si estos dos estaban ocupados o el personaje no era lo suficientemente profundo para sus delicados paladares artísticos siempre estaba la opción de llamar a los truchos de ambos:
Jean-Claude Van Damme y Steven Seagal
Por otro lado para no dejar a nadie afuera en esta ocasión tenemos el extraño caso del trucho del trucho (lo que explica también el poco trabajo que tuvo) ustedes lo recordaran como Drago en Rocky, pero si buscan un poco más encontraran películas que parecen haber sido rechazadas hasta por los más truchos de los truchos, el señor:
Dolph Lundgren






